Ruptura Discal

Un disco roto puede ser el resultado del desgaste por el uso y abuso de la columna en la vida diaria así como ocasionado por accidentes y actividades deportivas aunque también existe cierta predisposición familiar.


Todos los discos en la columna están bajo presión constante durante la flexión o extensión del tronco ya que el disco absorbe el esfuerzo creado por el movimiento pero incluso se ve forzado al estar sentado o parado por períodos prolongados.

La historia del dolor, exploración física y radiografías son los estudios iniciales del disco roto. Pero en muchas ocasiones es necesaria la resonancia magnética e infiltraciones diagnósticas (cierta clase de inyecciones específicas), para integrar el diagnóstico.

La tendencia natural del dolor ocasionado por la ruptura del mismo y que no funciona adecuadamente es a mejorar con las medidas normales para dolor bajo de espalda: medicamentos, rehabilitación, quiropráctica, ejercicios especiales y cuidados de columna. 

Un problema común es que el paciente, al mejorar de las etapas agudas de dolor intenso o intrincamiento, se siente curado en forma definitiva y deja de cuidarse volviendo a sufrir recaídas tarde o temprano.

LA SOLUCIÓN ANTES DE LA CIRUGÍA

La opción final del tratamiento de las rupturas discales es mediante el retiro total del disco no funcional y colocar en su lugar tornillos y barras con injerto de hueso o el reemplazo con prótesis totales. Ambos son procedimientos mayores que tienen por objeto mejorar la calidad de vida de los pacientes afectados. No son cirugías de alto riesgo y el paciente al segundo día puede caminar y al cuarto día se va a casa pero al ser procedimientos abiertos los debemos considerar como la última opción, aunque necesaria en algunos casos.

Si el paciente quiere intentar opciones no-invasivas la mejor alternativa para intentar regenerar el disco es mediante un moderno equipo llamado DRX-9000, que en base a crear presiones negativas en forma repetida logra que el disco absorba nutrientes que pueden reparar las lesiones que presentan el núcleo y el anillo fibroso.

La principal ventaja es que no puede ocasionar ningún daño permanente y la única desventaja es que algunas compañías de seguros no aceptan el pago del tratamiento al ser una tecnología accesible a muy pocos centros en la República Mexicana aunque existen más de 8,000 máquinas en todo el mundo especialmente Estados Unidos, Europa y Japón.

Una opción muy sencilla para mejorar las condiciones inflamatorias de la columna, y por lo tanto el dolor, es practicar infiltraciones específicas que pueden ser de cortisona, productos biológicos o de ozono de acuerdo a la lesión de cada paciente. 
Si el dolor persiste, y junto con su médico, considera que se han agotado los recursos conservadores se puede intentar tratar de reparar los desgarros del disco mediante radiofrecuencia y/o láser que equivale a realizar un "parchado" a las fibras del anillo mediante un procedimiento de mínima invasión con una herida menor a un centímetro y ambulatoria que tiene posibilidades de buenos y excelentes resultados en más del 80% de los casos.

 

 

Clínica Rebioger

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